NO QUIERO QUITÁMELA

 Susana lleva algunos meses en el taller de Martina y con el paso del tiempo se ha ido atreviendo más y más a exponer esos mensajes tan reveladores que traen sus sueños. Hoy se ha ofrecido para trabajar un sueño.

–Cuéntanos –le pide Martina, acomodándose en su asiento.

–En mi sueño llevo puesto en mi dedo anular de mi mano derecha un anillo de oro amarillo, tipo oro peruano. Es una argolla de matrimonio, que en su parte exterior tiene tallado un borde muy fino. Yo digo que no quiero quitarme la argolla, aunque ya no esté casada, porque esa argolla me da seguridad. Siento mucha angustia de sólo pensar en quitármela, siento como si me afirmara a ella, siento todo lo que ella implica, es como aferrarme a ella para no caer. Lo extraño es que me veo de frente, y a quien veo, a pesar de que sé que soy yo, es a un hombre de traje con la argolla puesta. Como título al sueño, le puse: “no quiero quitármela”.

–Entonces, lo primero. Cuéntanos qué es un matrimonio y luego qué es una argolla de matrimonio.

–Un matrimonio es un compromiso entre un hombre y una mujer, generalmente, para vivir juntos, amarse y más que nada tener un proyecto de vida juntos. Como saben, yo estuve casada y me separé hace algunos años. Y una argolla es el símbolo de ese compromiso. Es un voto de un peso muy grande, implica el compromiso de otra persona para acompañarte siempre, para hacer casi una sola vida entre los dos.

–¿Y por qué oro peruano? –se interesa Elena.

–El oro es un material noble, típico de las argollas, pero el oro peruano es distinto, no estoy segura de lo que digo, pero yo creo que si bien el oro peruano es muy lindo, tiene menos valor que el oro tradicional, es como de menor calidad. Quizá me equivoco.

–Eso no importa, –aclara Martina– recuerden que es nuestro concepto personal del símbolo el que vale; si tienes esa creencia, usaste ese símbolo con ese significado. Sigamos, ¿qué me dices del borde tallado del anillo?

–El adorno en los bordes lo vi ayer en una película, "Los puentes de Madison", donde el protagonista una vez que se muere le envía una pulsera que llevaba siempre consigo a la mujer de quien se enamoró. Al verla, yo pensé cómo él le envió algo a ella que, si bien no tenía gran valor monetario, era muy importante para él, pues lo acompañaba todos los días, tenía su energía, es como si se hubiera mandado él mismo transformado en pulsera. Y esa pulsera tenía esos bordes; pensé en qué simple, pero qué significativa al mismo tiempo, pues con esa pulsera él le expresaba su amor.

–Pero en el sueño llevas la argolla en la mano derecha, ¿verdad? ¿Por qué en la mano derecha? –pregunta Soledad.

–Sí, la sensación en el sueño es que no estaba casada realmente, por eso no la usaba en la mano izquierda, es como que la tenía escondida dentro de mí y en el sueño se mostraba en el dedo derecho. La tenía escondida hasta de mí misma.

–Y en el sueño te ves como un hombre, ¿verdad? ¿Qué es un hombre? ¿Y qué es un traje? –pregunta Cecilia.

–Ok. Un hombre es un ser humano con su parte masculina más desarrollada, la que va hacia afuera, la del hacer, de lograr, de moverse. Y el traje es un conjunto de pantalón y chaqueta, es ropa estructurada que no me gusta, se usa para trabajar en oficinas. La del sueño no era muy elegante: camisa amarilla, chaqueta de un color y pantalones oscuros. Me da la sensación de ropa barata.

–Yo creo que ya podemos hacer una pregunta. ¿Quién se anima?

–Yo –se atreve Soledad–. Dime, Su, ¿te sientes hoy en algún sentido aún atada a un compromiso con una persona, con tu ex marido quizá, aunque no sea obvio? ¿Será que aún te sientes atada a él de alguna manera sólo porque quieres estarlo, aunque no haya sido un matrimonio de la mejor calidad? ¿Qué parte de ese compromiso aún mantienes porque te da seguridad?

–Realmente no me siento ya ligada a él, no emocionalmente por lo menos –responde Susana, confundida.

–Um… Pasa que en el sueño te ves a ti misma como hombre de traje, tenemos que reformular la pregunta desde ahí –explica Martina–. Veamos, ¿en qué sentido tu parte masculina, la que va hacia afuera, la que trabaja, necesita de la seguridad que aún le da estar ligada de algún modo a tu ex marido o a la institución del matrimonio?

La expresión del rostro cambia completamente en Susana. Ahora cree entenderlo.

–Es posible que haya tenido este sueño porque ayer le pedí dinero extra a mi ex para comprar un refrigerador nuevo, porque el mío murió. Y quizá en realidad no necesite de su ayuda en eso, yo también trabajo y él ya me aporta mensualmente. Quizá es porque me gusta sentirme "pobrecita"… –Susana suspira y se apoya en el respaldo del sillón, contrariada–. Pero en verdad no es cierto que él sea más capaz que yo económicamente y que necesito de su ayuda extra.

‹‹El sueño me dice que ese matrimonio no era de buena calidad o que quizá nuestra relación de hoy no es de la mejor calidad. Y los bordes de la argolla pueden representar mi deseo de que algún día exista algún cariño o preocupación de él por mí, para no sentirme tan sola. Pero la argolla no es de la mejor calidad, hasta parece como de lata.

–Quizá sea ya tiempo de liberar lo que aún te queda de dependencia con respecto a él, que aunque parezca económica en el fondo sigue siendo dependencia emocional –aporta Soledad–. Tú puedes autosustentarte, Su, económica y emocionalmente. Sólo tienes que confiar más en ti y darte a ti misma ese amor que tanto buscas.

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