ENTERRADA VIVA

–¡Anoche le pregunté a un sueño! –alza la voz Paola, emocionada.

–¿Y te contestó? –a Marcela aún no le responden sus sueños, por lo que se interesa.

–¡Claro que sí! Aunque aún no lo comprendo bien, pero sé que me respondieron en mis sueños. ¿Se los cuento? –Paola no espera respuesta– Primero tuve una regresión a una vida anterior y ya la segunda parte no la entiendo. Les cuento. Mi pregunta fue: ¿cuál es la causa de mis continuos dolores de cabeza? Y aquí vienen mis sueños.

››En el primero, me veo como una mujer joven, de unos 25 años, bonita y muy, muy alegre. Tengo el pelo rubio, largo y liso, y llevo puesto un vestido largo. Estoy de pie en un camino de tierra muy amplio, en un día soleado, brillante. Lo que me llama la atención es lo simple que es esta mujer que alguna vez fui y cómo la hace feliz el sólo ser ella misma. Siempre sonríe y canta.

››Luego la imagen cambia completamente. Me veo en el estacionamiento del departamento de La Serena de mis suegros y al instante siento un agudo dolor de cabeza; de pronto siento a mi marido, cómo con todo su cuerpo aplasta totalmente el mío, casi no puedo respirar. Esta imagen vuelve a cambiar y ahora estoy flotando desnuda en un fondo negro, enrollada sobre mí misma y abriéndome lentamente. Al desenrollar mi cuerpo me doy cuenta de que está lleno de colores en su interior.

››Otro cambio de escena: ahora estoy en el interior de un ataúd que está enterrado al nivel del suelo. Siento mi cuerpo rígido, inmóvil, soy totalmente incapaz de moverme. Pero me doy cuenta de que la cubierta del ataúd es de vidrio y lo único que tengo que hacer para salir es abrirla e irme. Abro la cubierta. That's it! –concluye Paola.

–¿Y cuáles son los sentimientos que experimentaste en tu sueño? –pregunta Martina, a modo de inicio.

–Primero de alegría y simple felicidad; luego, el dolor de cabeza agudo y la sensación de estar inmóvil me generaba angustia.

–¿Y por qué crees que la primera escena corresponde a una vida pasada?

–Simplemente lo sé, porque fue un recordar. Yo sé que estuve en ese lugar, pude sentir esa alegría inocente de simplemente ser yo y no necesitar nada más.

–Entonces sigamos. Háblame del departamento de La Serena.

–Creo que soñé con él porque cuando conocí a mi marido él vivía ahí. Tengo la sensación de que el sueño me dice que mis dolores de cabeza se originaron cuando lo conocí.

–¿Y en qué sentido sientes hoy que tu marido te aplasta completamente, al punto de que casi no puedes respirar?

–Uf… Creo que en muchos sentidos dejé de ser yo cuando lo conocí, comencé a vivir la vida al modo de él, olvidándome de quién soy yo y qué quiero realmente yo en primer lugar.

–Ajá… ¿Y qué es un estacionamiento?

–Un lugar para dejar detenido un auto mientras no se usa.

–¿Podría ser que de algún modo tu vida quedó paralizada desde que lo conociste?

–Sí, claro que sí. Ya ni siquiera recuerdo qué es lo que me hace vibrar realmente, lo pienso y no encuentro nada. Es como si de cierta manera hubiera dejado de vivir.

–¿Y qué es estar enrollado? –continúa Martina.

–Estar un cuerpo doblado sobre sí mismo, es como estar encerrado en uno mismo por voluntad propia.

–¿Y será que últimamente has sentido que has estado encerrada en ti misma y que de algún modo estás empezando a abrirte?

–¡Claro! ¡Al analizar mis sueños! Al comprender mis sueños siento que poco a poco he ido mirando mi interior, como reconciliándome conmigo misma. Y los colores creo que se refieren a la vida que sí hay dentro de mí, sólo que recién la estoy empezando a sentir de nuevo gracias a este trabajo con mis sueños.

Martina sonríe, complacida.

–Y ahora háblame del ataúd, qué es y qué es para ti.

–Un ataúd es un cajón donde se deposita un cuerpo muerto, sin vida. A veces he pensado en lo terrible que debe ser experimentar el ser enterrado vivo por equivocación, esa sensación de inmovilidad absoluta debe ser desesperante. En mi sueño me pasó eso, hasta podía sentir los bordes del cajón. ¡Qué horrible!

–¿Y en qué aspecto de tu vida hoy te sientes de algún modo enterrada viva, como un cuerpo sin vida, inmóvil?

–Bueno, es más de lo mismo… Es la misma sensación de la primera parte del sueño cuando mi marido me aplastaba completamente con su cuerpo, siento que en este matrimonio estoy como enterrada viva, me siento así, sin vida y sin capacidad de hacer algo por cambiar esta situación.

–¿Y por qué crees que pusiste en tu sueño una puerta del ataúd de vidrio?

–Porque me permite mirar hacia afuera, el encierro no es total.

–Por lo demás, el ataúd está enterrado a ras de suelo, según dijiste… –menciona Marcela.

–Sí, tienes razón. Y salir de ahí es tan fácil como abrir la puerta e irme –se asusta Paola.

–No lo tomemos tan literal, Paola –aclara Martina. –De donde tienes que salir es del encierro, de tu sensación de inmovilidad, no necesariamente de tu matrimonio. De acuerdo al sueño, estás inmóvil sólo porque crees que no tienes opción, pero el sueño te muestra que la posibilidad de moverte y salir del encierro siempre ha estado ahí. Nadie puede inmovilizarte, a menos que tú lo permitas. Y es muy probable que una vez que seas libre de los condicionamientos ajenos, tus dolores de cabeza se vayan con ellos.

Edna Wend-Erdel

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